sábado

TIPS PARA CONTAR CON TIEMPO PARA NUESTROS HIJOS?

Todos sabemos que en el estilo de crianza "ideal", los padres o al menos uno de ellos debería poder contar con el tiempo suficiente para compartir el día a día con los hijos, esperarlos al regreso del colegio, hacer tareas con ellos, enseñarles hábitos, etc. Sin embargo, en estos tiempos se ha hecho necesario para algunas familias que ambos padres trabajen, si tenemos en cuenta los tiempos de traslado, reuniones al final de la tarde, trabajo por terminar y otros compromisos adicionales, cada vez es más difícil lograr ese objetivo. Es por eso, que las familias se ven avocadas a asignar en otros la crianza de sus hijos, la presencia de los padres se limita a un rato corto en las noche y el realizar actividades familiares los fines de semana. Sin embargo se ha demostrado el gran beneficio que tiene para los niños el que sus padres estén pendientes de cada una de sus actividades y sean quienes les ayuden a desarrollar los hábitos y las herramientas necesarias para su desarrollo.

En estas lineas expondré algunos tips muy efectivos que he recogido de las experiencias de familias creativas y amorosas en su búsqueda de una paternidad responsable:

  • Si es posible, un trabajo de medio tiempo o de tiempo parcial termina siendo muy útil para llegar a casa temprano y recibir a los chicos a la llegada del colegio.
  • Hacer un acuerdo en la empresa y realizar parte de nuestro trabajo en modalidad Home Office.
  • Estar pendientes de cada una de las actividades de los niños vía telefónica o por skype, conocer que tareas debe hacer y que el niño se comunique con nosotros tan pronto las termine.
  • Realizar un cronograma de actividades diarias y hacerle seguimiento al regresar al hogar.
  • Compartir al menos 2 actividades diarias con el niño; por ejemplo, llevar al niño a su colegio en lugar de enviarlo en la ruta, desayunar y cenar juntos u orar en familia, prefieran aquellas que faciliten la comunicación y no sean generadoras de estrés.
  • Realizar reuniones familiares periódicas en las que todos puedan compartir sus deseos, problemas y emociones, estas facilitan la realización de ajustes en los hábitos y les permiten a los niños sentir confianza en si mismos y en su familia.
  • Programar días de juegos en familia, no necesariamente juegos de mesa, también pueden ser otras actividades divertidas como fiestas, cine, campamentos, etc, (las cuales se pueden realizar al interior del hogar), sera importante que la actividad pueda ser dirigida incluso por los niños.
  • Acostumbrar  a los niños a participar activamente en los diferentes momentos del hogar, en la mesa que ayuden a servir los cubiertos por ejemplo, para los niños es fundamental sentir que su colaboración es valiosa, es mejor enseñar cooperación que competencia.
Recordemos que lo mas importante es que cada momento que pasemos con nuestros hijos sea disfrutado dentro de un ambiente de amor, respeto y confianza, el niño valorara cada segundo de nuestra compañía y nosotros agradeceremos siempre la suya.
Cada segundo que pasemos con nuestros hijos es una oportunidad de aprendizaje para toda la familia.

miércoles

CUAL ES EL MOMENTO IDEAL PARA INGRESAR A ESTUDIAR?

Muchos padres me preguntan en la consulta cual es el momento ideal para que un niño empiece su etapa escolar; la respuesta siempre es la misma, depende del niño y de las condiciones del nuevo ámbito académico. Es claro que los niños requieren de contacto con otros niños de su misma edad para facilitar y fortalecer su desarrollo emocional y social, sin embargo es necesario comprender que cada niño posee necesidades de socialización distintas dependiendo de su carácter, su desarrollo físico y del tipo de estimulación y vinculo con el que cuenten en casa. 
Es decir, no es lo mismo para un niño de 2 años estar todo el día en casa con una niñera quien a la vez debe cumplir labores cotidianas a estar con la abuela que lo saca al parque o estar con su madre quien se dedica completamente a estar con él, compartir, hablarle y estimularlo. Así mismo, será diferente si tiene contacto cada fin de semana con sus primitos con quienes puede jugar respecto a si es una familia nuclear cerrada donde no exista ese tipo de contacto. Siendo así se hace importante evaluar también si el niño es de aquellos activos que se aburren en casa con las mismas actividades, si acostumbra frustrase con facilidad o si es de aquellos niños calmados, tranquilos, que prefieren ratos de juego libre en su habitación.
Es claro que el comienzo de la etapa de jardín infantil implica un proceso de adaptación que debe tenerse en cuenta, en el cual generalmente los niños tienden a enfermarse y pasar mas tiempo en casa que en el mismo lugar de estudio, por lo que en beneficio de su salud lo ideal es que no ingrese antes de los 2 años de edad. Además es completamente recomendable que se realice de manera progresiva, empezando máximo en jornada de medio día para luego ir aumentando tiempos prudenciales hasta llegar a un máximo de 8 a 9 horas diarias. Esto no quiere decir por supuesto que si las circunstancias no son las ideales, se este haciendo algún daño irreparable al niño, sin embargo se ha evidenciado que la situación puede ser un poco más difícil y deberán generarse otro tipo de herramientas de manejo.
Hoy en día existen además muchas alternativas que permiten a las familias llevar procesos cortos de socialización en actividades de estimulación en las cuales incluso pueden participar los padres y los adultos, lo que podría ayudar no solo en el desarrollo emocional del niño sino en el establecimiento de vínculo con sus padres.
Ahora si la pregunta es cual es el momento para el ingreso a colegio grande, pienso que la situación depende más de una adecuada elección del lugar al que el niño ingresará en base a sus necesidades particulares, prefiriendo que dicho paso se de luego de los 4 años de edad. Es necesario tener en cuenta su rendimiento escolar previo, sus niveles de atención y concentración, su autonomía, validar la opinión del niño, conocer y empatizar con el nivel académico y los valores de la institución, y finalmente evaluar las actividades extracurriculares, el apoyo y acompañamiento y las posibilidades y oportunidades a futuro para el niño.

PADRES : LA MEJOR MANERA DE TOMAR DECISIONES ADECUADAS PARA SU HIJO ES CONOCERLO LO SUFICIENTE, PENSAR EN ÉL Y EN SUS NECESIDADES. UNA ADECUADA ELECCIÓN  EN ESTOS MOMENTOS DE SU VIDA PUEDE SER LA BASE DE UN BUEN DESEMPEÑO PERSONAL Y PROFESIONAL.

CUAL ES LA MEJOR MANERA DE ENSEÑAR EMPATÍA A MI HIJO?

La empatía se define como la capacidad que tiene una persona para comprender el universo emocional de otra, es decir, ir mas allá de la externalidad de las emociones de los demás y encontrarse con el ser interior, la razón real por la cual reaccionamos frente a los otros de distinta manera. Un  padre debe ser empático porque así logrará comprender las dificultades, angustias o temores por las que pasa su hijo y así mismo responder a ellas con afecto pero manteniéndose firme en los limites y reglas de juego.


Contribuir en la adquisición de la empatía de nuestros hijos es útil siempre que les facilitará su desenvolvimiento socio emocional, el establecimiento de sus valores y principios y el fortalecimiento de su autonomía. Y no se trata simplemente de enseñarles a "compartir" sus juguetes, sus galletas o impulsarlos a que se sientan tristes cuando los demás lo están.
Vamos a ver algunos tips que ayudarán a fortalecer la adquisición de la empatía en nuestros hijos:
Siendo bebes, los niños empiezan a demostrar empatía cuando espontáneamente comparten su alimento con sus padres o cuidadores, luego mas grandes te abrazan si te ves triste y hacen algo para que estés feliz como regalarte uno de sus juguetes, poco a poco van comprendiendo el significado de las emociones y expresan las suyas imitando los gestos o reacciones del adulto. Todo esto es importante reforzarlo aplaudiéndole, sonriéndole y agradeciéndole su actitud.

Cerca de los 6 meses de edad ya es conveniente jugar con los niños a través de gestos con las emociones básicas (alegría, cólera, miedo y tristeza), el niño imitará las imágenes que está viendo y tratará de comprender sus diferencias. Cuando empieza a hablar se hace importante enseñar normas sociales como saludar y despedirse, decir por favor y gracias, con lo que el niño dará relevancia a las demás personas de su entorno. Si deseamos que aprenda a compartir, debemos empezar por respetar sus intereses, si está jugando con su juguete favorito no sería apropiado "arrebatárselo" para que lo "comparta" con su primo sino invitarlo a negociar o intercambiar voluntariamente, el niño no tiene porque sentirse agredido pues lo único que se generara con esto serán rabietas o rencillas que no tienen sentido. Aunque muchas veces se piensa que los niños sienten aversión a las responsabilidades, la realidad es diferente, los niños cooperan con mucha facilidad si los motivan de la manera adecuada y esto les fortalece su autonomía y autoestima. A los niños les encanta jugar a competir y siempre desean ganar, sería mas útil utilizar herramientas de cooperación en equipo para ayudarlos a comprender que gracias a la interacción con el otro puedo aportar y aprender de los demás. Por ejemplo, iniciar el hábito de recoger su ropa y juguetes estableciendo roles claros de cooperación "Yo te ayudo con los carros y tu con los muñecos, etc), luego hacer lo mismo con cada una de las actividades o rutinas que deseemos fomentarle, la ayuda poco a poco ira disminuyendo hasta que el niño pueda hacerlo solo y cuando esto suceda aumentaremos el nivel de complejidad para asignar otro tipo de responsabilidades o actitudes que se deseen fomentar, la clave para identificar el momento adecuado es: "siempre que el niño esté en capacidad de realizar adecuadamente una actividad solo debe permitírsele hacerlo y fortalecerlo a través de expresiones de afecto". 
Estas son solo algunas herramientas pero pueden ser la base para que como padres creemos un ambiente enriquecedor para nuestros hijos y con creatividad les enseñemos a acercase a las emociones de los demás.

domingo

COMO ME DUELE VER LLORAR A MI HIJO


Sin importar en que época de sus vidas suceda, ver llorar a nuestros hijos es una de las experiencias mas dolorosas que puede vivir cualquier padre. Bien sea por una caída, una enfermedad, frustración o hasta un capricho o pataleta; el sentimiento que nos embarga en estas situaciones nos guía inmediatamente a hacer lo que sea posible para sanar su dolor y verlos felices de nuevo. Sin embargo es realmente importante para el desarrollo emocional de nuestros niños que aprendan a regular sus emociones, afrontar sus dificultades y buscar sus propias soluciones, en ocasiones aunque para esto sea necesario permitir que lloren un poco. Todos queremos hacer el mejor trabajo posible como padres y por eso podemos llegar a vivir situaciones confusas en las que no sabemos como actuar, si les damos  las respuestas que necesitan o cedemos inmediatamente a sus peticiones podremos seguramente calmar la situación y el niño rápidamente volverá a sonreír, pero es posible que al hacerlo estemos desperdiciando la posibilidad de ofrecerles las herramientas necesarias para que construyan su vida con decisiones autónomas y afronten asertivamente las diferentes problemáticas que les plantee la vida. 

NO DEBEMOS EVITAR EL DOLOR DE NUESTROS HIJOS, SINO ACOMPAÑARLOS PARA QUE APRENDAN DE EL.

miércoles

AMOR - RESPETO - TEMOR


Desde el mismo momento en que nos enteramos de nuestra futura paternidad, empezamos a dirimir el conflicto entre seguir las mismas pautas de crianza con las que nos educaron o hacer todo lo contrario si no estuvimos de acuerdo con nuestros padres, lo que encontramos con el pasar del tiempo es que muchas veces terminamos sin intención repitiendo los errores que ellos cometieron. Generalmente se da por sentado que uno de los padres o cuidadores educa con amor y el otro corrige con temor, sin embargo aunque este sea un modelo que se haya perpetuado a través de los tiempos, no quiere decir que sea la manera correcta de asumir el rol paterno o materno.

Existen tres maneras de educar que se en tres maneras de establecer la relación con nuestros hijos e hijas; el temor, el respeto o el amor. Todas ellas poseen aspectos positivos o negativos que son los que generan el conflicto real al que nos vemos enfrentados a la hora de la formación de los niños y jóvenes, vamos a analizar cada una de ellas:

Muchos padres consideran de manera acertada que a los hijos debemos ponerles limites, sin embargo erran al pensar que estos límites deben ser impuestos sin consideración alguna y deben cumplirse solo porque son las reglas de la casa y que son los adultos los únicos que están en capacidad de evaluarlas y modificarlas, consideran que el trabajo del hijo es seguirlas y cuando se toma el atrevimiento de cuestionarlas se considera como un acto de rebeldía que debe ser castigado. El castigo ante la falta es elegido también por el padre, el cual es generalmente mayor en proporción respecto a la falta, y va acompañado de maltrato verbal porque el padre responde en momentos en los que está enojado, su autoestima y su poder han sido atacados, por eso con el objetivo de mostrarle quien tiene el control total de la situación, generalmente estos padres cierran toda posibilidad al vínculo emocional con el hijo/a pues creen que hacerlo es mostrarles debilidad y entonces ellos encontrarán la manera de aprovecharse de ello y saltarse las reglas, las cuales regularmente no tienen en cuenta la edad, el avance en el tiempo, las responsabilidad y la madurez del joven. Esta situación funciona por algún tiempo, mientras el niño es pequeño se limita a acatar las órdenes porque al evaluar su situación se da cuenta que su padre es mayor en tamaño, mas fuerte, con mayor conocimiento y es el único circulo social que conoce, por eso tiene todas las de perder, el padre continua porque cree tener éxito en su labor.

Este tipo de relación anula totalmente la confianza y rompe toda posibilidad de diálogo. Así que en el momento en el que el adolescente reconozca su propia fuerza, su estatura, madurez e inteligencia llegará el momento tan esperado de rebelarse y la relación se convertirá en una batalla campal en la que al adulto no le queda más que reconocer ser superado por su hijo/a. El joven educado en el temor, aprendió a establecer relaciones basadas en el temor, en la agresión y en el control, así que presentará enormes dificultades para establecer relaciones de pareja sanas, creerá que como a sus padres ahora todos le deben obediencia, querrá mantener el control del otro sintiendo que le pertenece, generando celotipia y maltrato o por el contrario continuará su actitud sumisa a lo largo de su vida permitiendo que sean otros quienes tomen las decisiones por él o ella, recibiendo golpes y maltratos pues aceptó su vida de esa manera. No sabrá tomar decisiones pues nunca le enseñaron a hacerlo, su autoestima estará enormemente disminuida, no tendrá auto respeto ni metas porque eran otros quienes las elegían. Por otro lado, el padre se dará cuenta demasiado tarde del fallo en la relación y en virtud del mantenimiento del control que ya no existe alejará aún más a su hijo/a en el momento en el que más lo necesita.

Otros padres reconocen que la educación debe estar basada en el amor, pero en alguna ocasiones piensan que se trata de ese amor incondicional que acepta todo, en el que son los padres quienes se deben a sus hijos por lo que cumplen todos sus requerimientos y sus condiciones con el único objetivo que tengan lo que ellos no tuvieron. Se convierten en padres demasiado permisivos que sobrepasan fácilmente el límite entre la confianza y la falta de interés, enviando mensajes equivocados confundiendo al niño o niña. Es completamente cierto que la relación con nuestros hijos debe estar basada en el amor, pero para hacerlo se debe entender realmente el significado de la palabra amor. Un padre permisivo se siente incomodo si su hijo "sufre", si llora o se angustia cuando algo no le sale bien, si no obtiene lo que desea, aceptan un grito y hasta un insulto y lo ignora con el fin de ahorrarse la discusión, le dan todo sin pensar si siempre van a poder hacerlo, "el amor lo puede todo"es una de las premisas principales de este tipo de padres. Sin embargo sin mala intensión están educando niños dependientes, inseguros, incapaces de tomar sus propias decisiones, con baja tolerancia a la frustración, aquellos seres humanos que creen ser el centro del mundo y quienes esperan tenerlo todo al alcance sin ningún tipo de esfuerzo, estos seres humanos generalmente mantienen relaciones de apego inseguras, no son capaces de aceptar la opinión de otros o respetar las necesidades de los demás porque sienten que las suyas siempre serán las mas importantes.

Por ultimo una educación sentada sobre la base del respeto es aquella que entiende que estamos tratando con seres humanos y que todo aquello que hagamos o dejemos de hacer se convierte cada vez en mas importante para desarrollar los valores del otro. Se trata de reciprocidad, de ver todo lo que el niño nos enseña, escucharlo y entender sus deseos, aterrizarlos y ayudarle a lograrlos o a recanalizarlos, el niño/a sabe que existen cosas que no están permitidas pero también entiende porque no lo están y si existe alguna posibilidad más adelante de obtenerlas. No se trata aquí de negociarlo todo, se trata de ir al fondo y ver mas allá del presente, "este momento, esta pataleta, como la puedo utilizar en benefició del desarrollo emocional de mi hijo? que podemos aprender de esto?", en lugar de elegir por él, le enseña a elegir, le da opciones y lo orienta. En lugar de discutir con él empieza a conocer a su hijo, que le funciona, como comprende su realidad, elige consecuencias acordes con las acciones y las aplica con una actitud segura y firme.

Un padre que utilice este tipo de educación logra equilibrar los límites y el afecto de tal manera que a futuro sus hijos sean seres autónomos e independientes pero también cariñosos y empáticos, un hijo debe aprender las consecuencias de sus acciones, debe aprender que no siempre va a ganar pero que entre más se esfuerce más podrán mejorar sus oportunidades de éxito, reconocerá que debe respetar a los demás, entre ellos sus padres por el simple hecho de ser seres vivos y no porque se lo exigen, sabrá identificar lo bueno de lo malo y creará con su familia un lazo de unión incondicional, una identidad propia, un circulo de confianza y amor.

“NO ME ESCUHAS…. NO PUEDO HABLAR CONTIGO”


Cuando nuestros hijos tienen alrededor de los 10 u 11 años nos empezamos a preguntar qué paso? La relación con mi hijo/a era fabulosa, me hablaba, confiaba en mí, me contaba todo y ahora, porque no lo hace? Porque se aísla, me tiene secretos? O podemos preguntarnos cual es el momento ideal para fortalecer la relación de confianza con mi hijo o hija, autorizando que el novio la visite en casa a los 17 o brindándole un trago en navidad a los 14 porque ya es “grande” para tomar con el papá?

Definitivamente nos hemos olvidado que el momento propicio para iniciar la creación de una relación de confianza con nuestros hijos es desde su gestación, debemos recordar que los primeros años de vida el niño actúa como una esponja, absorbiendo toda la información de su medio, el bebé asume dentro de su propio repertorio todo lo que recibe de los demás y especialmente de sus seres más cercanos, las sonrisas, el juego, el percibirlo como un nuevo integrante de la familia con voz y voto desde el primer momento genera en el niño o niña sentido de identidad, que a la larga fortalece la comunicación y la confianza dentro de la familia, a veces pensamos que como son “tan” pequeños podemos tomar decisiones por ellos sin consultarlos, sin evaluar sus sentimientos, su estabilidad emocional o las consecuencias que nuestras acciones tengan para su vida, somos una familia, una pequeña sociedad, una pequeña empresa que solo funciona si se tiene en cuenta la opinión y participación de todos sus socios.

En la medida que van creciendo nuestro deber es estar atentos a todas sus historias, mostrar interés en su vida, en sus preocupaciones, a veces estamos tan cansados o tan preocupados que solo los dejamos hablar pero sin atenderlos realmente, pero son esos momentos los que le van diciendo al niño que puede confiar en nosotros, que puede contar con nosotros. Los adultos debemos mantener y fomentar, desde temprano, una comunicación sincera, expresiva, afectuosa y comprensiva con ellos, mediante conversaciones, diálogos, en los que se traten y discutan temas y problemas de su interés y se intercambien, con tolerancia y respeto, los diversos puntos de vista, con el ánimo del mutuo entendimiento y comprensión.

Cuando llega la pre adolescencia debemos acercarnos aún mas, acceder a ellos con mayor tiempo y amplitud de criterio, con una visión más abierta a su vida, la que ahora es su vida y no la nuestra, mostrar interés no es preparar un interrogatorio diariamente en forma inquisitoria violando su intimidad, es hacernos presentes en su mundo aprovechando los momentos en que esté más accesible, buscando las ocasiones, yendo hasta donde nos permita llegar pero dejando la puerta abierta para un acercamiento mas intimo, es hacerlos entender que siempre estaremos allí para ellos cuando lo requieran y esto debe ser cierto porque una sola vez que les fallemos, que no estemos ahí, que estemos demasiado ocupados para ellos, es suficiente para que se rompa el círculo de confianza. Pero cuando lo escuchemos también debemos estar en la disposición de evitar prejuicios, de no juzgar, de confiar en ellos y no exagerar las reacciones o sobredimensionar los problemas o las situaciones que no nos gusten o que nos parezcan peligrosas, ellos están constantemente evaluando nuestras respuestas, midiéndonos, conocen perfectamente hasta donde pueden llegar, hasta dónde va la confianza, antes de responder debemos estar seguros que si nos cuentan esta situación es porque les interesa contar con nosotros, muchas veces no quieren nuestra opinión, solamente saber que estamos con ellos y que los apoyamos, que confiamos en su criterio, eso les permite reconocer que si nos necesitan nos pueden buscar con tranquilidad, por eso debemos entender que el mundo continua, que no se ha estancado en la que era nuestra adolescencia y que los intereses, comportamientos y actitudes de aquel entonces, poco tienen que ver con los actuales, hablar un mismo lenguaje.

Investigaciones con jóvenes que han realizado intentos de suicidio demuestran que ante el embotellamiento en las dificultades los muchachos no han contado con el apoyo de su familia, aunque estaban en la condición de dárselo porque consideraban que sus padres “hablaban un lenguaje diferente, no estaban en la capacidad de entenderlos o son demasiado obstinados para comprenderlos” con frecuencia los jóvenes no se sienten vinculados a sus padres, no sienten que pertenecen a una familia y debemos recordar la enorme necesidad de aceptación en la etapa de la adolescencia y es deber de nosotros como padres de familia hacerlos sentir dentro del grupo, compartir con ellos eso que es único para nosotros, generarles identidad, no debemos esperar a que sea tarde, es en cada momento de su vida que debemos recordarles que pertenecen a nuestra vida, que somos incondicionales, tal vez los únicos en su vida social que realmente lo sean, por eso debemos evitar fallarles al máximo.

domingo

LAS 5 NECESIDADES DEL JOVEN ADOLESCENTE


A veces los padres no sabemos cómo actuar o acompañar a nuestro hijo adolescente, estamos llenos de buenas intenciones pero sentimos que cualquier acercamiento se siente falso o inadecuado por el comportamiento de alienación que el joven generalmente presenta, cabe mencionar que la mejor manera de facilitar la comunicación es asumir hacia ellos actitudes de simpatía, aceptación, aprobación, apoyo, estimación y respeto, fortalecer en ellos un auto concepto positivo y sano mostrándoles nuestra confianza ante sus elecciones, debemos ayudarlo a desarrollar su conciencia crítica y reflexiva hacia los demás y hacia sí mismos, inducirlos a conocerse y reconocerse, autoevaluar aquellas cosas por mejorar y crear herramientas para desarrollar sus potencialidades, a continuación encontramos cinco acciones concretas que deben convertirse en compromisos con nuestra propia labor como padres.

  1. Autocontrol. Aunque una de las características principales de la adolescencia es el desbordamiento afectivo, debemos procurar que los jóvenes reconozcan sus propios sentimientos, los identifiquen, así como sus reacciones comportamentales a los mismos y con el ejemplo mostrarles que todos podemos controlar dichas reacciones en beneficio de relaciones interpersonales más sanas y el logro de metas a largo plazo. Es mostrarles que las consecuencias lejanas del “no dejarse llevar” son mucho más positivas que el arrepentirse luego por lo que se dijo o se hizo mal, pero esto solo se logra a través del modelamiento, si es necesario debemos “agachar la cabeza” de vez en cuando y aceptar frente a ellos las equivocaciones, y sobretodo callar en lugar de responder sin pensar a pesar del reto o la afrenta.
  2. Autonomía. Todo niño, joven o adulto están en la capacidad de tomar sus propias decisiones, se trata de buscar los momentos o situaciones oportunas para enseñarles a pensar y evaluar las consecuencias de sus acciones de una manera objetiva y una vez tomada la decisión apoyarlos frente al fracaso y alabarlos frente al acierto, orientarlos en la búsqueda de sus metas pero enseñarles que solo se logran con esfuerzo, reflexión, paciencia y aprendizaje.
  3. Agradecer los errores. Así como el adulto no puede ser un superhéroe para su hijo adolescente, tampoco puede esperar su hijo lo sea para él, con el ejemplo debemos enseñarles a aceptarse en lo bueno y en lo malo, la crítica constructiva y no el juicio que destruye, pedir perdón en el momento indicado y con sinceridad, responsabilizarse de las faltas y hacer lo necesario no solo para corregirlas sino para aprender de ellas, los errores deben servir para acercarnos como familia, tu aceptas mejor a quien amas, y amas mas a quien aceptas tal como es.
  4. Relacionarse. Favorecer el establecimiento de relaciones interpersonales de todo tipo ayuda al joven a ampliar sus horizontes, a vislumbrar formas cada vez diferentes de afrontar la vida, le entrega más opciones para evaluar y entre más opciones tenga, más posibilidades de acierto existen, muchos padres erran al limitar la búsqueda de vínculos emocionales solamente dentro del núcleo que ellos aceptan pensando que acercarse a otras maneras de pensar que ellos tal vez no consideran tan “sanas” llevarán al joven al fracaso o a situaciones indeseadas, sin embargo, este es el mayor ejemplo de falta de confianza en el criterio de su hijo, por lo que se convierte en un arma de doble filo, porque al hacerlo lo están guiando en la búsqueda de lo prohibido, que termina siendo más llamativo para él que la misma decisión, confiar en su criterio para elegir lo bueno o lo malo es confiar en nosotros mismos y en la educación que le hemos brindado, es mejor estar cerca y mantener el control y no alejarnos generando el descontrol total.
  5. Escuchar. Esta es quizá la meta más importante pero quizá la más difícil en las relaciones humanas, por algún extraño motivo a ninguno de nosotros nos han enseñado realmente a escuchar al otro, léase bien escuchar que es diferente a oír, la comunicación se ha constituido a través de los tiempos en la base de todo tipo de conflictos a nivel personal, de pareja, social, laboral, internacional incluso y por supuesto en la relación padre e hijo. Solamente si escuchamos al otro, lo que quiere decir realmente, podemos entender cómo ve su realidad, que busca, hacia donde va y que espera de nosotros.

viernes

LA "CRISIS" DE LA ADOLESCENCIA


El adolescente desea construir su propio mundo, debido a su deseo de autoafirmación aparentemente muestra seguridad frente a sus decisiones, a veces son un poco intransigentes, sin embargo lo hacen simplemente como una respuesta a su propia inseguridad que si es leída con respeto por sus padres se puede convertir en una herramienta útil para generar confianza en la relación padre-hijo y en la relación del hijo consigo mismo. Este respeto es importante porque los jóvenes son excesivamente sensibles a la opinión social y las críticas, y si estas son en público los afectan mucho, en lugar de grandes discursos, regaños o interrogatorios sin sentido prefieren el dialogo, pero un dialogo sincero y honesto, respetando la opinión del otro, en una gesta dialéctica en la que no necesariamente se sabe de antemano quien será el ganador, buscan en sus padres modelos auténticos y son suficientemente inteligentes para identificar cuando lo que se dice no es congruente con las acciones, el padre no necesita ser héroe en esta etapa sino ser humano con principios y valores.

Los jóvenes muchas veces se encierran en sus propias preocupaciones “rumiando” sus problemas, hormonalmente sus emociones están desbordadas, es por eso que pueden pasar de estados de tristeza a rabia o alegría con facilidad presentando comportamientos un poco histriónicos (exagerados) en principio, buscan sentirse comprendidos y aceptados por sus amigos, es esta etapa en la que generalmente comienzan las relaciones más intimas y duraderas y por esta misma exacerbación del significado de la amistad, la lealtad y la confianza, cada fallo en la relación se convierte en un gran vacío emocional difícil de comprender para un adulto, quien generalmente se olvida de la importancia que tenían sus propias relaciones en esta etapa, regularmente los adultos tendemos a menospreciar el significado que el adolescente le da a sus problemas, sobreponiendo los propios (financieros, laborales, etc.) frente a los del joven, debemos comprender que cada etapa de la vida (desde el neonato incluso) carga sus propios “problemas” que deben aprenderse a afrontar, los cuales nos preparan para la siguiente etapa y que los hayamos vivido y sean ahora “fáciles” de superar no quiere decir que no sean significativos en la existencia del otro, aprendimos lo necesario pero ellos (los adolescentes) desean y deben darle la importancia que se merecen.

Su visión del futuro es bastante incierta, presentan una fuerte incertidumbre debido a que se ven obligados a tomar gran cantidad de decisiones que reconocen pueden cambiar su futuro, a veces se pueden sentir como pequeños niños queriendo salir a enfrentarse a un mundo para el que no saben si están preparados, pero su enorme deseo de experimentar los impulsa a hacerlo, es en este momento cuando más apoyo y afecto necesitan, porque estos les producirán la autoconfianza que requieren para salir a volar en el momento indicado, este es un punto contradictorio y difícil para el padre o madre porque generalmente son ellos quienes menos preparados están para la partida de su hijo y sus propios comportamientos de retención y duelo (por separación o soledad) producen efectos negativos en el joven haciéndolo más inseguro y por tanto menos preparado, a veces sin intención, aparecen frases que minan la autoconfianza del joven, “si serás capaz?”, “eres inmaduro”, “me necesitas”, “aun eres mi bebé”, “porque no haces/estudias otra cosa”, “en esta casa no tomas tus propias decisiones” induciéndolos a equivocaciones por haber sido forzados a responder como reto y rebeldía y no como una decisión personal y bien pensada. Muchas veces somos los padres quienes recordamos con más frecuencia a nuestros hijos sus debilidades y deficiencias y nos olvidamos de repetir con respeto y orgullo ante los demás y sobre todo ante ellos mismos las enormes cualidades, facultades y habilidades que poseen, nos quedamos en reconocerlas para nosotros mismos pero no comprendemos que ahora más que nunca él necesita oírlas espontáneamente y sin discursos tediosos.

martes

ADOLESCENCIA - ETAPA DE CAMBIOS


Usted conoce personas que aunque podrían tener una vida mejor no avanzan por temor a la incertidumbre? O tal vez se pregunta porque algunas personas siguen haciendo las cosas de la misma manera aunque ahora no tenga mucho sentido? en muchas ocasiones encontramos adultos que presentan fuertes resistencias al cambio, realizan siempre las cosas en el mismo orden, de la misma manera en igual cantidad de veces y que cuando deben enfrentarse a algún tipo de modificación en este patrón muestran fuertes temores y una tendencia hacia las predicciones negativas frente a los resultados; esto sucede debido a que los seres humanos en el transcurso de nuestra vida aprendemos que es mejor tener la certeza de lo mínimo y no la posibilidad de lo mejor, circunstancia que para ser sinceros no tiene mucho sentido.

Y especialmente no tiene sentido porque a lo largo de nuestra vida existen cambios inevitables, que son necesarios para que nuestro cuerpo y mente se desarrollen de la manera adecuada y sin los cuales no sería posible avanzar como seres humanos, nos convertiríamos literalmente en inmaduros - en todo el sentido de la palabra - y eso no es apropiado para nadie. Los cambios ocurren en nuestra vida a diario pero solamente cuando se trata de circunstancias drásticas nos percatamos de ello, los cambios permiten que analicemos nuevas experiencias, tomemos nuevas decisiones y tengamos la posibilidad de sopesar nuevas circunstancias para generar nuevos cambios en nuestras vidas.

Si bien es cierto que los cambios pueden dirigirse hacia resultados favorables o desfavorables de acuerdo con nuestra percepción personal, nunca se podrá decir que los cambios son malos pues quienes finalmente orientan los resultados son nuestras decisiones frente a estos cambios y no los cambios en sí mismos, es decir si el cambio se generó por una nueva posibilidad de trabajo en otra ciudad, sería entonces mi deber como dueño de mi propia vida asegurarme de conseguir lo que necesito para estar bien en esa nueva circunstancia, una nueva casa, nuevas relaciones sociales, etc, y ese nuevo “comienzo” puede convertirse en un redescubrimiento y reestructuración de mis propios intereses y la mejor oportunidad para ampliar mis opciones y expectativas para vivir tranquilo y feliz. Si por el contrario el cambio se da por una circunstancia de valor negativo como por ejemplo el fallecimiento de algún familiar cercano, tendré que percibirlo entonces como una oportunidad de formar mi propia independencia, creer en mis capacidades, superar las adversidades y fortalecer aún más el deseo de salir adelante, es decir mejorar mis habilidades de afrontamiento.

Ahora bien, pensemos que una de las etapas vitales en las que más hablamos de cambios es la adolescencia, no quiere decir que sea la única pero si es la etapa en la que sucede una mayor proporción de cambios en menor tiempo, en este período el joven comienza a constatar cambios en su cuerpo, en su estado de ánimo, en su sensibilidad y no saben cómo manejarlos, sienten nuevas tendencias instintivas y aún no tienen capacidad de razonarlas, ni un equilibrio temperamental para afrontarlas con madurez, si a esto le sumamos la constante incomprensión y falta de apoyo de su ambiente externo, es “normal” que el joven sienta cierta inestabilidad emocional que se verá reflejada en su comportamiento especialmente con el adulto cercano (sus padres). Si como padres no somos empáticos con los sentimientos generados por estos cambios en el adolescente y no reconocemos a su vez los que generan en nosotros mismos, difícilmente podremos comprender el significado real de los vínculos emocionales que estamos desarrollando con nuestros hijos y al hacerlo romperemos la comunicación.

Es por esta razón que la adolescencia genera tantos conflictos entre padres e hijos pues cada uno vive generalmente la etapa desde su ángulo, con sus propios sentimientos, con sus propias experiencias y no con las del otro, se convierte entonces en una lucha de poderes, cada quien intentando salir de la crisis emocional que genera el cambio en su ambiente sin percatarse que ambos van por el mismo camino, si se entendiera, unirían su lucha y vencerían fácilmente.

lunes

QUE ES LA ADOLESCENCIA?


La adolescencia es la etapa de la vida que transcurre entre los 10 y los 19 años de edad y en Colombia representa casi el 20% de la población total. Es también una de las razones más comunes por las cuales los padres colombianos consultan un psicólogo, pues siempre se ha considerado como una etapa “difícil de manejar” para la cual la mayor parte de las veces los padres no están preparados.

Esto se puede evidenciar si vemos que la imagen mental de un padre respecto a un hijo es casi siempre la de un niño o un bebé mientras que en muy pocas ocasiones se representa en la figura de un adolescente, porque esta etapa es asociada generalmente con el momento inicial de la “pérdida” de los hijos, la separación con sus padres, su independencia económica y emocional, y por ende nuevamente la soledad; es decir, en la interpretación del significado de la adolescencia entran a jugar las emociones de los padres, sus expectativas frente a la relación con sus hijos y el tipo y calidad de las relaciones sociales que han construido a lo largo de su vida.

La percepción de ser una etapa difícil esta relacionada también con el hecho de ser una época de cambios constantes desde el plano físico, al emocional y el intelectual. Los jóvenes se encuentran en la búsqueda y estructuración de su personalidad lo que los convierte a veces en seres contradictorios respecto a sus opiniones y actitudes, además, la adolescencia es el momento en el que se les exige mayor responsabilidad, deben empezar a tomar gran cantidad de decisiones importantes para su vida en muchas ocasiones sin la orientación adecuada, se encuentran en una etapa de transición en la que al no ser niños pero tampoco adultos, reciben mensajes ambiguos de parte de sus padres, educadores, amigos y demás personas cercanas.

Así como la etapa entre los 0 y 3 años de edad es fundamental para el desarrollo motor y emocional de las personas, la adolescencia es la etapa crítica en la que se forma el desarrollo moral de los individuos, se estructuran los valores que van a formar parte de las actitudes que el joven va a seguir en su etapa adulta a través de dilemas que se les irán presentando casi diariamente.

Cada momento en la adolescencia es importante, y si usted es padre de hijos adolescentes encontrará grandes diferencias con cada año que pasa, es decir, en realidad no se puede generalizar porque nunca será lo mismo a los 10 que a los 15 o a los 18, nunca sucede igual en un hombre que en una mujer, y menos de individuo a otro, es por eso que la adolescencia genera grandes conflictos en los adultos que están acompañando al joven, porque a veces los cambios son tan drásticos y rápidos que se pueden observar fácilmente de un día para otro.

domingo

SER PADRES DE ADOLESCENTES


La adolescencia es el último peldaño en la escalera de la educación de nuestros hijos; en esta etapa, tenemos la oportunidad de fortalecer algunos de los aspectos que hemos dejado pasar durante su infancia y podemos reconocer la labor real que hemos realizado como padres, pues nuestros hijos muestran la personalidad que se ha ido formando a través de sus experiencias vitales, así que la adolescencia es el momento ideal para cerrar con broche de oro nuestra tarea.

Es común pensar que durante la adolescencia son mayores las influencias de los demás sobre nuestros hijos (amigos, pareja, educadores) que las que puede tener la familia, sin embargo, esto es incorrecto, pues es la familia quien constituye el eje fundamental de la formación de los jóvenes y la manera como ellos se enfrentan a su ambiente externo.

Veamos un ejemplo: no podemos ocultar que en algún momento de sus vidas nuestros hijos podrán estar frente a la posibilidad de consumir drogas (Sustancias Psicoactivas), y que muy probablemente sus padres no vamos a estar presentes en ese preciso momento para guiarlos ante la decisión correcta, en ese momento son ellos quienes deben elegir, es decir, deben utilizar la educación que les hemos brindado para tomar una decisión frente a su vida. Teniendo en cuenta que la educación es una acción integral vamos a ver los múltiples factores que influyen en dicha decisión:

Responsabilidad: Si el joven ha aprendido que toda acción tiene consecuencias y que la única persona que asume dichas consecuencias es él mismo, entonces entenderá que si toma la decisión de consumir drogas, es él quien debe responsabilizarse por dicho acto y que adicionalmente afectará a otros seres cercanos.

Autoestima: En muchas ocasiones quienes llegan al consumo de drogas, lo hacen como medida de escape a su propia vida, por eso, aquel joven con buena autoestima y auto confianza reconoce sus propias habilidades para salir adelante frente a las dificultades que se le presenten, por lo cual no sentirá la necesidad de consumir como método de evasión.

Confianza en la relación familiar: Si un joven que se encuentra en estas circunstancias confía en la opinión de su familia y sabe que lo apoyarán ante cualquier situación sin juzgarlo ni exagerar la respuesta, él va a contar con su familia si se le presenta tal opción comentándoles sus dudas y solicitando su apoyo.

Capacidad de planeación: Una de las principales razones por las cuales los jóvenes consumen drogas es el bienestar inmediato que se percibe al consumir, sin embargo a mas largo plazo, este se convierte en un malestar significativamente mayor; si el joven se encuentra en la capacidad de planear, analizar y aplazar esta sensación de bienestar, reconocerá lo inconveniente que es para él la decisión de consumir, y ese solo hecho puede detenerlo de realizar alguna acción impulsiva.

Independencia: En otras ocasiones, son las personas del circulo social del joven quienes pueden ejercer presión para el consumo de drogas, sin embargo, si él ha sido educado de tal manera que reconozca su individualidad, él no permitirá que su decisión sea influenciada por otros y pensará en primer lugar en si mismo.

Toma de decisiones: Desde muy pequeños, los seres humanos nos vemos en la necesidad de tomar decisiones, si hemos aprendido a elegir sopesando cada una de las opciones con criterios claros, podemos elegir adecuadamente en cualquier circunstancia, si por el contrario nuestra familia frecuentemente ha tomado las decisiones por nosotros, entonces estaremos inseguros de cualquier decisión que tomemos, así que nos dejaremos guiar por la corriente.

Recordemos que es mucho mejor preparar a nuestros hijos para enfrentarse a situaciones como la anterior, en lugar de encerrarlos en una cúpula de cristal que tarde o temprano se romperá por el costado más frágil. Los padres no somos buenos o malos, ser padre o madre es quizá una de las tareas más difíciles que podemos elegir en la vida, pero así como es una labor complicada es también de las actividades que más satisfacciones nos puede brindar. Todos los padres procuramos hacerlo bien y buscamos las mejores herramientas para lograrlo; empecemos entonces por felicitarnos a nosotros mismos por nuestra labor y reconocer todo lo que hacemos cada día por ser mejores padres, si usted esta leyendo en este momento esto es porque seguramente ha hecho muchas cosas bien con sus hijos, pero también, probablemente tendrá algunas dudas por resolver o quizá alguna dificultad específica que no ha podido superar con ellos, en primer lugar lo invito a que recuerde que tal como lo somos todos, usted es un ser humano, y por tanto comete errores, se equivoca y aprende de la experiencia, y como no hay que perder el tiempo, la primer lección que va a aprender hoy es percibir la etapa de la adolescencia de sus hijos como una gran oportunidad de vida para mejorar como persona, porque entre mejor persona sea usted, mejor persona será su hijo, la relación es así de sencilla.

VIDEO ADOLESCENCIA

jueves

COMO PREPARARSE PARA SER PADRES MAS FELICES?


Antes de decidirnos por aceptar el reto de educar un niño/a debemos preguntarnos que tan preparados estamos para ello, y si sentimos que no lo estamos y nuestro hijo/a ya hace parte de nuestro mundo, debemos pensar entonces en como hacer que cada día seamos mejores padres, en mi lenguaje padres mas felices. Cuando lo pensamos, muchas veces empezamos a decidir como educaremos al niño/a, que pautas utilizaremos, como estableceremos los límites, etc. pero antes de todo esto, considero que es mas importante pensar en nosotros mismos como seres humanos, en nuestro crecimiento personal, en nuestros valores, nuestros comportamientos o reacciones ante las situaciones de la vida.
Una colega escribe de manera acertada en el grupo de Facebook ... "Pienso que además de enseñar las pautas de crianza es importante trabajar con los padres y madres en la esperanza, el fortalecimiento de sus propias potencialidades para que así tengan que darle a sus pequeños" y es que definitivamente si nosotros mismos no estamos preparados para enfrentar al mundo, para seguir adelante a pesar de los tropiezos, para esperar lo mejor que nos pueda dar la vida y para regalarnos a nosotros mismos las mejores cosas posibles, entonces considero que no estamos preparados para educar a un hijo/a.
Veamos un ejemplo; una de las mayores dificultades que puede tener un padre con su hijo en edad escolar es la elaboración de las tareas del colegio, generalmente lo que sucede es que el padre o la madre se sientan con el niño a realizar las tareas luego de una extenuante jornada, que trae en si misma cansancio emocional y físico y esperan que el hijo realice las tareas escolares con rapidez, agilidad y calidad para luego SI sentarse juntos a descansar y compartir momentos "mas" agradables; mientras tanto, el niño/a conoce previamente lo que significa dentro de su familia el momento de las tareas, lo asocia inmediatamente con las sesiones anteriores de regaños, repeticiones, discusiones y genera lo que llamaríamos profecía de auto cumplimiento, es decir, el sabe que no le va a ir bien y efectivamente eso es lo que sucede. En el fondo el niño ha tenido tantas dificultades en esta actividad que siente que no es capaz de hacerlo bien y si a esto le sumamos que él probablemente no ha entendido muy bien la lección, teme preguntar en clase debido a las posibles burlas, tiene dificultades para leer lo que le ocasiona pobre comprensión del lenguaje escrito y además una baja tolerancia a la frustración y la respuesta inadecuada a todos esto por parte de su familia, encontraremos la base por la cual hacer tareas se convierte en una batalla campal. Ahora bien, si como padres le enseñamos a nuestros hijos que si tenemos alguna dificultad debemos pedir ayuda, que nos debemos proponer metas difíciles y que se siente muy bien lograrlas, que debemos intentar y re intentar todas las veces que sea necesario hasta lograr nuestros objetivos, que podemos controlar nuestros impulsos entendiendo que son reacciones específicas a algunas emociones y por lo tanto pasajeros y además se lo mostramos día a día con hechos y datos, encontraremos que estamos yendo mas allá de una tarea, estamos educando a nuestros hijos para afrontar la vida.
Como podemos decirle a un niño/a que tenga metas así sean difíciles si no nos ve cumplir las nuestras? porque nos preocupamos por adquirir las cosas materiales que le vamos a dejar a nuestros hijos como herencia, abonando mensualmente en una deuda eterna, y no utilizamos el mismo esfuerzo y el mismo tipo de pago constante para hacer abonos a nuestros valores, a nuestras habilidades, a nuestro crecimiento personal si definitivamente esa es una herencia mas importante para ellos? En mi historia profesional he conocido personas maravillosas que crecieron con la idea de que nunca irían mas allá de donde estaban actualmente pues erróneamente les hicieron pensar que para eso estaban destinadas y lo demás se quedaba en sueños, que difícil es modificar ese pensamiento, que difícil es mostrar a alguien su verdadero valor, cuando sus seres mas queridos les han enseñado durante toda un vida todas sus limitaciones, las que no son mas que un producto de las propias frustraciones de los padres.
Es por eso que si somos padres felices y cada día mas felices, considero que podremos educar hijos felices.

PORQUE EDUCAR HIJOS FELICES?


Si sabemos que la felicidad es un camino y no una meta lejana a alcanzar, encontraremos que es totalmente posible ser felices y que esa felicidad depende únicamente de nosotros y de nuestra visión del mundo. Es totalmente lógico pensar que si ser felices debe convertirse en un compromiso de gran importancia para nuestro desarrollo individual entonces lo debe ser también dentro de la educación de nuestros hijos. Por esa razón, el objetivo de este blog es construir conjuntamente un manual para educar hijos FELICES; se hace énfasis en esta palabra porque afortunadamente encontramos en internet o en físico amplia literatura acerca de la educación infantil, elaborada con un concepto integral por expertos en desarrollo, pero el tema que aquí nos ocupa específicamente es el desarrollo emocional o psicológico, el cual, a mi modo de ver es la base fundamental para la adecuada estructuración de las demás áreas del ser humano.
Soy plenamente consciente que educar hijos felices no es tarea fácil e implica otra tarea igualmente valiosa que es prepararlos para enfrentarse al mundo, para hacerlo debemos asumir hacia nuestros hijos actitudes de simpatía, aceptación, aprobación, apoyo, estimación y respeto, fortalecer en ellos un auto concepto positivo y sano mostrándoles nuestra confianza ante sus elecciones, debemos ayudarlos a desarrollar su conciencia crítica y reflexiva hacia los demás y hacia sí mismos, inducirlos a conocerse y reconocerse, autoevaluar aquellas cosas por mejorar y crear herramientas para desarrollar sus potencialidades, y debemos hacerlo desde el mismo momento de su gestación, en cada paso de su camino, teniendo siempre en cuenta que el padre o la madre superhéroe no existen y que nuestras fallas son tan útiles como nuestros aciertos.
Hoy día los índices de violencia intrafamiliar y maltrato infantil son altísimos; según el informe Forensis 2008, los casos de violencia intrafamiliar en Colombia conocidos por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses pasaron de 77.745 en 2007 a 89.803 en 2008, incrementándose en 12.058 casos, adicionalmente medicina legal realizó durante el 2008 13.523 valoraciones relacionadas con maltrato infantil, en la mayoría de las cuales el posible agresor fue el padre o la madre del infante. Estos casos suceden en todos los niveles socioeconómicos, y como podemos ver son muchos más y más graves que aquellos que llegan a los medios de información, los cuales son apenas un bosquejo de una realidad oculta, que nadie quiere mirar, por vergüenza o por sentirse ajenos a ella; pero existen y es preocupante, si a esto le sumamos la gran cantidad de embarazos no planeados o no deseados encontramos que nuestros bebés están llegando a un mundo en el que no reciben la bienvenida adecuada. Pensemos cuántos de nosotros fuimos realmente planeados por nuestros padres, cuántos de aquellos que son bebés hoy en día fueron planeados realmente? Así hayan sido hijos deseados, estaban preparados sus padres para asumir las implicaciones del rol parental? Cuantos son abandonados por sus padres por esta razón? O aquellos hijos que tampoco fueron deseados, que llegaron a este mundo como una sorpresa que debería ser agradable pero que tal vez no lo fue tanto y que cuyos padres, generalmente la madre, decidió asumir porque era su obligación pensando en que luego, a partir de su crecimiento se podían generar los vínculos emocionales necesarios dentro del rol paterno. Si pensamos en estos casos, entendemos porque las cifras de violencia son tan altas, pues todos ellos están potencialmente en riesgo, la primera tarea de una madre y luego de un padre es generar vínculos emocionales fuertes con sus hijos y es sorprendente que en muchos casos estos no se logran.
Amar a un hijo va mas allá del vinculo consanguíneo, no amo a mi hijo porque es sangre de mi sangre, porque se parece a mí, lo amo porque en la interacción con él o ella me doy cuenta que depende de mí hacer de él/ella un ser humano feliz, un ser humano con valores, con proyectos, porque sé que ejerzo un papel importante en su vida, porque lo conozco y me gusta, porque es mi obra de arte, detallada en cada centímetro a través de mis actitudes, de mis respuestas, de mi educación. Y es que cuando decidimos asumir el rol paterno debemos estar preparados para enseñar, para enseñar a amar, enseñar el respeto, el valor del otro, pero también debemos prepararnos para aprender, porque son muchas veces nuestros niños, quienes nos enseñan mucho más de lo que nosotros podemos darles a ellos, recordemos que los niños comienzan como una tabula rasa, están en blanco, completamente libres de prejuicios, de sesgos, de esos valores encontrados que nosotros hemos interiorizado a lo largo de nuestra historia y nosotros somos quienes nos encargamos de enseñarles la maldad, la desconfianza, la injusticia, mientras ellos nos muestran un amor honesto, sincero. Todos aquellos que hemos tenido la agradable oportunidad de tener contacto alguna vez con niños o niñas en situación de vulnerabilidad hemos encontrado que basta con un poco de afecto para que aquellos chicos que tal vez muestren problemas de comportamiento se abran y expresen lo que sienten, se comporten como niños y soliciten, casi rueguen, por mas afecto y dedicación, y es muy triste ver que pocas veces esa es la respuesta de los adultos que los rodean.
Les dejo una reflexión, si somos adultos felices y educamos niños y niñas felices, este panorama podrá cambiar?

lunes

QUE ES LA FELICIDAD?


Generalmente los seres humanos otorgamos un significado emocional importante a estas fiestas de fin de año, por un lado, están quienes las ven desde un plano muy positivo relacionado con la alegría, la fiesta, el descanso y los regalos, pero por otro lado, algunas personas denotan implicaciones negativas asociando la navidad y el año nuevo con tristeza, dolor, separación, malos recuerdos o aquello que no pudieron lograr, de cualquier forma esta época implica una reflexión acerca de lo que se hizo o se dejo en el pasado y comienzan a diseñarse los propósitos para el año que viene esperando siempre momentos mejores por venir, pero, cual es la finalidad de esos propósitos? Porqué los seres humanos nos trazamos metas a conseguir? Qué sentido tiene cumplirlas?

Desde que nacemos, los seres humanos nos comprometemos con objetivos que al cumplirse nos brindan aprendizajes útiles para el cumplimiento de la siguiente meta, la idea es que estas metas nunca se acaben, pues unas deben reemplazarse con las del siguiente nivel; por ejemplo cuando el bebé descubre accidentalmente que su visión y su mundo se amplían significativamente en posición erguida respecto a cuando esta acostado o sentado, se traza como meta lograr voluntariamente dicha posición, así que lo intenta una y otra vez hasta lograrlo y su mayor recompensa es tener a su disposición un nuevo mundo por descubrir. Subsecuentemente esta posición le permite trazarse una nueva meta, para alcanzar estas cosas nuevas no basta con estar erguido tiene que llegar a ellas, por eso requiere una nueva estación, caminar, al finalizar el año de edad los niños/as han cumplido con asombrosa agilidad gran cantidad de metas descubriendo cada vez mas mundos nuevos por explorar. Así vamos creciendo y empezamos a entender la sensación de satisfacción recibida ante el logro de una tarea lo que nos lleva a buscar otras nuevas cada vez más interesantes, es imposible negar el orgullo sentido, la alegría, el alimento a nuestra autoestima cuando pisamos por primera vez el suelo de nuestra casa propia, cuando escuchamos el rugir del motor del auto nuevo o nos tomamos al lado de nuestros seres queridos la fotografía de la graduación, somos los protagonistas de nuestra propia vida, el centro del mundo si es preciso decirlo, no se puede negar la agradable sensación de seguridad y bienestar que nos produce el abrazar por primera vez a nuestro pequeño hijo/a.

No siempre lograr una meta es fácil y generalmente se valora aun mas si ha requerido algún tipo de esfuerzo, el camino quizá lleve obstáculos como las caídas recurrentes del niño al intentar caminar, pero finalmente pase lo que pase lo que se aprendió nunca se olvida, pues nos es útil para el siguiente paso del camino, si esto es así, porque a veces nos olvidamos de ese largo recorrido de aprendizaje y satisfacción? En terapia psicológica he preguntado muchas veces a mis consultantes jóvenes o adultos, incluso mayores, si son felices, si se sienten orgullosos de si mismos o si pueden mencionar algunos logros de su vida y sorprendentemente son pocos los que pueden mencionar más de dos logros significativos, son más los que dudan antes de responder que son realmente felices y algunos otros sienten timidez al reportar que tienen razones para sentirse orgullosos de su vida y sus logros, sin embargo si evaluamos cuantas metas grandes o pequeñas hemos alcanzado desde nuestro nacimiento, sería absurdo dudar al responder cualquiera de estas preguntas, usted mismo cuente cuantas llevará hasta el momento su hijo de 3 años, o el adolescente en casa de 16?.

Erramos al pensar que la felicidad debe convertirse en otra meta mas, la más grande, la última, porque recordemos que si los propósitos se acaban se termina el aprendizaje y no tendría sentido nuestra vida, entonces si la felicidad fuera una meta seríamos realmente “infelices” al lograrla pues no tendríamos más razones para continuar. La felicidad es esa enorme satisfacción que vamos recibiendo en el camino, es nuestro auto concepto, nuestra autoestima elevada con cada nuevo conocimiento adquirido, de nosotros depende si queremos obviarla u olvidarla, menospreciarla como regularmente lo hacemos o si la reconocemos y valoramos cada paso, cada esfuerzo, cada asenso luego de una caída, la felicidad es el camino, aquel elegido por nosotros para avanzar el largo recorrido de la vida, por eso la felicidad también es el tropiezo porque implica poner en juego todo lo que tenemos para continuar adelante, es por eso que después de un año muy difícil les propongo que el primer deseo para el año 2010 sea ser enormemente FELICES.
Felicidades a todos.